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Villa de Leyva · Boyacá

Iván y Johana: una boda entre la lluvia y la luz de Villa de Leyva

Iván y Johana se casaron en una ceremonia religiosa en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en el parque central de Villa de Leyva. Llovió durante la ceremonia; al salir, la plaza pareció encenderse. Esta es la historia de una boda que empezó con lluvia y terminó con luz.

Las achiras de Neiva

Antes de la boda, Iván y Johana llegaron desde Neiva con una bolsa de achiras y una botella de aguardiente. Me las dieron con esa cortesía sencilla de quien ha aprendido a recibir a los demás en su casa. Yo iba a fotografiar su boda; ellos, sin saberlo, ya habían empezado a contarme quiénes eran.

La mañana se quedó en una habitación de vigas de madera. Johana se puso la bata blanca; las mujeres que la acompañaban, las de color champán. Alguien destapó una botella antes de que el peinado estuviera terminado. La risa fue lo primero que se puso. Sobre una mesa, las achiras esperaban en su bolsa, como si también tuvieran un lugar reservado en la ceremonia.

No había prisa. Villa de Leyva amaneció con olor a lluvia y las calles todavía guardaban el frío de la noche. Johana se miró al espejo una sola vez. Después ya no hubo espejo: hubo gente, flores y un vestido que esperaba.

El carruaje de su papá

El carruaje llegó con rosas en el techo. Johana subió con su papá. Él llevaba un traje azul claro y un corbatín rosado; ella, el vestido de flores en relieve que todavía no se había visto completo. Se sentaron lado a lado. El papá puso las manos sobre las rodillas. Ella sostenía el ramo.

Las calles estaban mojadas. Una golondrina cruzó el cielo, como si quisiera acompañarlos. El carruaje cruzó los adoquines y en ese trayecto de pocas cuadras cupo una vida: la niña que fue, la mujer que iba a casarse, el hombre que la llevaba del brazo. Iván esperaba en la iglesia.

La lluvia en la iglesia

La iglesia de Nuestra Señora del Rosario está en el parque central, con su fachada blanca y su torre de piedra. Es una iglesia que ha visto muchas bodas, pero esa mañana la lluvia la hizo sonar distinta. El agua golpeaba el techo y se colaba en el silencio de los bancos. Había unos cincuenta invitados. La iglesia no estaba llena; estaba habitada.

No sé qué se dijeron Iván y Johana. La lluvia tapaba las voces. Lo que sí vi fue la mano de él buscando la de ella, y la de ella esperándolo. Afuera, el parque se había quedado solo. Adentro, nadie miraba el reloj.

La plaza después de la lluvia

Cuando salieron, la lluvia se había ido. La plaza olía a tierra mojada. Los adoquines brillaban como si alguien hubiera encendido una lámpara debajo. La gente salió de los portales; las montañas parecían más cerca; el aire estaba limpio. Todo se veía más vivo, más alegre, como si la boda hubiera lavado el pueblo.

Johana levantó el vestido para cruzar los charcos. Iván cargó el ramo porque ella ya tenía las manos ocupadas. Los invitados esperaban en las escaleras. Las rosas del carruaje goteaban sobre la piedra. En medio del ruido, los dos se miraron. No fue un beso perfecto; fue una ayuda. Y eso, a veces, se parece más al amor.

«No fue un beso perfecto; fue una ayuda. Y eso, a veces, se parece más al amor.»

La noche que empezó con una guitarra

Al caer la tarde, la calle se volvió azul. La pared blanca, las ventanas de madera celeste, las ramas colgando. Iván la abrazó por la espalda y los dos miraron a la cámara. Minutos después, en el patio de la recepción, un guitarrista esperaba junto a la pared mientras alguien sostenía la cola del vestido. La torta aguardaba bajo los bombillos: tres pisos, rosas rosadas, hortensias blancas.

La fiesta empezó con esa clase de alegría que llega después de la lluvia. Todavía recuerdo las achiras. Y el aguardiente. Y la manera en que me los dieron, como si yo fuera el invitado de honor. Hay parejas que se casan y uno se va con la sensación de haber visto una ceremonia. Con Iván y Johana me fui con la sensación de haber hecho dos amigos.

Cierre

Si vas a casarte en Villa de Leyva, escríbeme. Me gustaría contar tu historia con la misma calma con que la lluvia contó la suya.

Ficha de la boda

Ficha técnica

Luz:
Luz natural; lluvia durante la ceremonia y luz suave después
Óptica:
Sigma 35mm f/1.4 Art · Nikon 70-200mm f/2.8 · 14mm f/2.8
Revelado:
Capture One 20
Fotografía:
Antonio Bodas

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